Curación y alimentación

El día de hoy fui a visitar a unos pacientes, quienes vinieron al hospital para una curación de heridas, ya que ambos sufrieron accidentes similares; sin embargo, he podido apreciar que el proceso de curación de ambos ha sido muy distinto en todos los sentidos.

Esto es algo que siempre me dirían que no debería sorprenderme en lo absoluto, debido a que todos los organismos son distintos, lo que significa que el modo de reaccionar de todos los organismos es igualmente distinto; no obstante, el cambio no debe de ser demasiado radical, ya que todos estamos compuestos de los mismos elementos.

No obstante, he visto algunas veces a lo largo de los años estos cambios o diferencias dramáticas en la recuperación de pacientes con heridas o traumas muy parecidos, algo que debido al número de ocasiones que lo he presenciado, debe de ser un fenómeno actual y nada abstracto.

Atribuyo esta diferencia en capacidad de convalecencia estrictamente a la alimentación de un individuo, ya que no es ninguna coincidencia cuando se dice que somos lo que comemos, algo que, como he mencionado, no es ninguna coincidencia, sino una verdad absoluta que se ha sabido desde los tiempos más antiguos y un concepto con el que muchos médicos han trabajado desde entonces.

En la antigua Grecia, los médicos y filósofos sostenían la firme teoría que un individuo de bien y seguidor de la virtud de siempre de alimentarse de una manera ligera y balanceada no solo para la salud física, sino también para las propiedades mentales e intelectuales, así como espirituales.

Esto es debido a que muchos griegos buscadores de la sabiduría creían que el espíritu humano y su alma  había de viajar a otras dimensiones y a lugares altos para tener conexión absoluta con el origen de la vida , del mundo y de del cosmos donde se encuentran todas las respuestas.

Para llegar a aquellos estados mentales y espirituales tan altos uno habría de tener el estómago ligero y no estar en estado de gula por el simple hecho que los antiguos griegos creían y afirmaban que las propiedades del espíritu y del intelecto no eran de carácter abstractas, sino meramente atómicas y consecuentemente físicas, por lo que no debían de exceder en peso ni en masa para poder cumplir su misión de viaje astral y cósmico, de la misma manera que las plumas de un pájaro no pueden ser demasiado pesadas, si es que se quiere poder volar y a alcanzar alturas mayores para construir sus nidos fuera del alcance de los predadores.

Hoy en día, naturalmente muchos médicos no creen estas teorías; sin embargo, todos saben que una buena alimentación fortalece al sistema inmunológico, quien al final del día es responsable de remediar los daños que le ocurren al cuerpo.

Cuando de alimentación hablo, también me refiero a la hidratación del cuerpo, sin la cual simplemente no podemos vivir.

Aliméntante bien y sana rápido.

 

Qué hacer si te enfermas durante un viaje

Mi trabajo como médico me da oportunidad de viajar con frecuencia, para asistir a convenciones y congresos de mi especialidad. Aunque, por tanto, no se trata de viajes de placer, no faltan ocasiones para descansar un poco, ya sea disfrutando de una bebida refrescante en la playa o recorriendo las calles de una impresionante ciudad.

El último evento al que asistí este año se llevó a cabo en uno de los hoteles de Acapulco todo incluido; dichos establecimientos no sólo cuentan con todos los servicios e instalaciones necesarios para disfrutar de unas excelentes vacaciones, sino que algunos también tienen salas especiales para juntas y reuniones.

Como la convención terminaba en viernes, decidí quedarme todo el fin de semana y regalarme unos días más junto al mar. Una tarde, mientras descansaba en el área de las albercas del hotel, vi a una familia que, al igual que muchas otras, se divertía en aquella zona. Sin embargo, me llamó la atención el niño más pequeño, que no jugaba ni se lanzaba al chapoteadero como sus hermanos, sino que permanecía en una silla con aire decaído; mi afinada percepción clínica me permitió notar que el pequeño tenía escalofríos y al mirar con más atención, noté una fina erupción en sus brazos.

No pude evitar acercarme a los papás y, después de presentarme como médico, recomendarles que llevaran al pequeño a consulta, pues manifestaba síntomas de una enfermedad viral, como sarampión o varicela. Por fortuna, los papás reaccionaron bien ante mi sugerencia y el hotel brindaba servicios tan completos, que tenía su propio personal médico. Lo desafortunado fue que la familia tuvo que suspender de inmediato sus vacaciones, para el total descontento de los hermanos mayores.

Situaciones como ésa pueden pasar durante cualquier viaje y la experiencia puede llegar a ser muy estresante si no se sabe cómo reaccionar o no se cuenta con ayuda médica inmediata. Por eso consideré buena idea el compartir mi anécdota, junto con algunas recomendaciones para saber qué hacer, si ustedes o sus acompañantes se sienten mal durante un viaje.

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Prestar atención a los síntomas

El primer paso para saber si estamos ante una posible enfermedad y determinar si se requiere ayuda médica, es detectar los síntomas. Lo anterior es particularmente relevante cuando se viaja con niños o con personas mayores, porque ellos no siempre dirán que se sienten mal y para cuando nos demos cuenta, el problema puede haber avanzado. Si notan que la persona está más cansada de lo habitual, parece decaída, no quiere participar en las actividades o cualquier otro síntoma fuera de lo normal, es conveniente preguntarle si se siente mal o verificar si hay fiebre, dolor o manchas en la piel.

Recurrir al botiquín de viaje

En cualquier viaje, es recomendable llevar un pequeño botiquín, con medicamentos de venta libre, para tratar dolores, malestares estomacales o alergias. Ahora bien, ¿cómo saber si es conveniente tomarlos? Si el malestar es leve, como un dolor de cabeza o de estómago, y además se considera que la causa puede ser el ajetreo del viaje o el haber probado un platillo nuevo, bien se puede recurrir a los medicamentos del botiquín para aliviar los malestares.

Si hay fiebre, dolor agudo, salpullido o alguna reacción alérgica y además las causas del malestar no son tan evidentes, lo mejor es buscar apoyo médico. Si los primeros síntomas no ceden o incluso empeoran después de haber tomado un medicamento, o si la persona tiene una enfermedad preexistente, se debe solicitar ayuda profesional de inmediato.

Solicitar apoyo al personal del hotel en caso de emergencia

Una de las razones por las que enfermarse durante un viaje resulta muy estresante y puede ser más grave, es porque al estar en un lugar que no conocemos, no sabemos bien a dónde acudir para buscar atención. El personal del hotel puede ser su mejor aliado; aun cuando no cuenten con médico o enfermeros de planta, podrán ayudarles a encontrar los consultorios u hospitales más cercanos e incluso solicitar la ayuda.

Contactar con familiares o amigos en casa

Puede que la situación no pase a mayor, pero ante cualquier malestar, conviene informar a alguien en casa, para que esté prevenido en caso de que se requiera su ayuda. Para no desatar alarmas innecesarias, llamen al contacto que consideren más prudente; alguien que se mantenga atento y dispuesto a reaccionar en el momento requerido, pero que no desate una tormenta en un vaso de agua.

 

Cómo evitar la depresión de Fin de Año

Estoy muy contento porque esta semana concluiré el módulo final de mis diplomados médicos en línea. Se trata de un curso que tomo al menos cada dos años, para mantener mis conocimientos actualizados.

Lo anterior no quiere decir que deje de leer e investigar acerca de los avances médicos cuando no estoy inscrito en un curso; tales actividades deben ser una constante en la vida profesional de un médico, de lo contrario nos perderíamos de información valiosa y muy relevante para salvar vidas. Sin embargo, el objetivo de inscribirme a estos cursos estandarizados, además de obtener una certificación oficial, es la de interactuar e intercambiar información con otros colegas, aunque sea de manera virtual.

De hecho, en este curso formamos un grupo de estudio tan sólido, que no sólo nos conectamos mediante los foros de discusión, sino que hasta organizamos una pequeña reunión de fin de año el fin de semana pasado. Entonces comentamos, entre otros temas, que en esta época suelen incrementarse diversos padecimientos, tanto fisiológicos como psicológicos.

Entre estos últimos figuran trastornos como la depresión y la ansiedad, que van más allá de sentir nostalgia, melancolía o estrés ante ciertas situaciones, y pueden afectar notablemente las actividades cotidianas y el estado general de salud de quienes las padecen. Si bien todos llegamos a sentir angustia, enfado o tristeza en esta época del año, ya sea porque no podemos celebrar a nuestro gusto, porque preferiríamos no tener ciertos compromisos, o porque sufrimos alguna pérdida recientemente, por lo general logramos superarlo.

La mayoría cedemos ante las convenciones y participamos en ellas con agrado, mientras que otros prefieren abstenerse de ciertas formas de celebrar, pero también de manera tranquila y sin que ello les afecte. El problema, que puede repercutir negativamente en la salud, se da cuando la persona no encuentra la manera de sentirse cómoda con lo que sucede a su alrededor y opta por retraerse de todo, aunque tampoco se sienta bien a solas, o bien se refugia en los aspectos menos saludables de la celebración, como la bebida, la comida en exceso o las compras compulsivas.

En la mayoría de los casos, dicho comportamiento tiene una explicación, que puede relacionarse con problemas ocurridos durante el año, crisis financieras o personales, o malas experiencias pasadas que sucedieron en estas fechas. Todo lo anterior puede condicionar a la persona, para que incluso de manera inconsciente manifieste un rechazo al ambiente festivo de la temporada.

Otra causa de la depresión o ansiedad que algunas personas sufren a fin de año es la excesiva presión del entorno social, el comercio y los medios de comunicación, para crear un ambiente de supuesta felicidad, que no corresponde con la realidad que se vive. Por contradictorio que parezca, el que todo a nuestro alrededor nos diga que debemos estar felices puede conducirnos al estado de ánimo contrario, porque nos vemos incapaces de sentir o compartir esa felicidad.

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Para que el estrés de las fiestas no llegue a niveles incontrolables y desencadene otras enfermedades, les recomiendo lo siguiente:

  • Concentrarse en las actividades cotidianas o en las que más se disfrutan: si sienten que la “algarabía navideña” comienza a resultar excesiva, hagan una pausa entre las fiestas y las compras y retomen las sesiones en el gimnasio o el spa, o cualquier actividad que disfruten. Adelantar pendientes o quehaceres cotidianos también puede ser una buena idea.
  • Disfrutar del reencuentro con familiares y amigos: las posadas, las cenas y los intercambios pueden ser de las pocas oportunidades que tenemos en el año para ver a ciertas personas a quienes apreciamos. Vean la tradición como la oportunidad de un reencuentro y no como una obligación.
  • Concederse un tiempo a solas: para que las reuniones, sobre todo las que se hacen por compromiso, no se vuelvan una fuente de agobio, es importante darse tiempo para disfrutar de la soledad; ya sea una caminata, una sesión de spa o una tarde de lectura.
  • Reconocer y aceptar lo que puede entristecernos, para buscarle una solución: la alegría y la felicidad no son emociones y estados que deban manifestarse como por arte de magia en ciertas épocas del año, sino que se trabajan y conquistan día con día. Si esta época en particular despierta emociones negativas, está bien admitirlas y buscar sus causas para poder solucionarlas. No es bueno ocultarlas tras una máscara de felicidad, porque con ello sólo se conseguirá que sigan afectando interiormente.
 

Cómo dormir para descansar mejor

Definitivamente, la mejor forma de dormir es la que te ofrece un relajamiento total en todos los músculos, en especial los de la espalda, tanto en la región lumbar y dorsal como en las cervicales.

Esta zona de nuestro cuerpo es la que menos descansa durante todo el día y con el tiempo, nos llega a dar severos problemas.

Así que lo que podemos hacer por esta parte tan desprotegida en cuanto al descanso se refiere es hacerlo a través de la mejor posición durante nuestras noches de sueño.

Para ello, enunciaremos a continuación las posiciones más comunes que tenemos los seres humanos en cuanto a dormir se refiere y veamos qué tan benévolas o peligrosas son para descansar:

Dormir boca abajo: es una posición que ejerce una fuerza a la zona lumbar y a la cervical y con esta posición se acentúan, por lo tanto, los problemas de lumbalgia y escoliosis. Por ello, no es recomendable este tipo de descanso.

Dormir boca arriba: Esta posición origina menos presión a la zona lumbar y cervical, solo es importante mencionar que es necesario colocar una almohada por debajo de las rodillas.

Gracias a que las rodillas se encuentran semi-levantadas por el almohadón, permiten encajar adecuadamente con las caderas. Esta sencilla acción previene algún problema de lumbalgia y ayuda a compensar la lordosis.

Como refuerzo al descanso en esta posición, es recomendable usar una almohada baja para la cabeza, de esta forma no se fuerza ni la cabeza ni la cervical.

Dormir en posición fetal: tal como lo indica, es dormir de lado, con las piernas dobladas, utilizando una pequeña almohada justo entre las rodillas, ya que ofrece mayor confort. Esta es la posición más recomendada para un buen descanso.

Esta posición es altamente recomendada para aquellas personas que sufren de:

  • Lumbalgia: que es una contractura crónica de los músculos lumbares.
  • Lordosis: que es una curvatura acentuada del lumbar.
  • Escoliosis: que es una curvatura de la columna en forma de S.

Muy bien, ya se hizo mención sobre las diferentes posiciones que tenemos para dormir, así como sus recomendaciones, ¿qué falta?

Faltan por considerar dos accesorios importantes: el colchón y la almohada.

untitledEl colchón debe cumplir con ser firme, ni muy blando ni muy duro, ya que todo nuestro esqueleto reclamará al día siguiente.

De buen tamaño, para que nos permita movernos durante la noche, por eso existen en el mercado diferentes tamaños, como el colchón matrimonial, ideal para recién casados, el colchón individual para los niños y para los que gusten un amplio espacio se tienen los tamaños Queen y King, para su elección.

Y tenemos, por el otro lado, la almohada, que se debe considerar como instrumento de compensación, es decir, para evitar que el peso de la cabeza no fuerce ni a la columna cervical ni sus músculos.

Aquí el material definirá el nivel de toque y confort ideal para ti. Toma como referencia que el espesor o altura sea justo el que llene el espacio que existe entre tu hombro y la cabeza, con ello no forzarás las cervicales.

Ahí lo tienes, con estas recomendaciones, verás que con el tiempo tendrás un descanso pleno.

¿Cuáles son las etapas de la retinopatía diabética?

Primero, identifiquemos qué es una retinopatía diabética; ésta se define como una complicación en la visión que presenta una persona que padece diabetes.

Dentro de la lista de las consecuencias de la diabetes, la retinopatía diabética es una de las más frecuentes, que de no tratarse a tiempo y adecuadamente lleva a al paciente a la ceguera.

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Esto sucede cuando la diabetes comienza a dañar los pequeños vasos sanguíneos que se encuentran en la retina.

Recordemos que la retina es un tejido altamente sensible a la luz y se ubica en la parte posterior del ojo.

Mientras tengamos la retina saludable, la visión se encontrará igual de sana y en una persona diabética es imperativo darle un seguimiento continuo a su vista por ser una de las consecuencias naturales del padecimiento.

Es importante reiterar la importancia de darle un seguimiento periódico a la vista a través de su oftalmólogo, ya que cuando se empieza a desarrollar esta anomalía no se nota ningún cambio en la visión.

El problema es cuando se deja pasar el tiempo sin una atención previa, ya que la retinopatía diabética puede empeorar y causar la pérdida total en la visión, que generalmente afecta ambos ojos por igual.

Entonces la prevención y seguimiento es la mejor arma para las personas diabéticas ante una posible presunción de retinopatía.

Para ello, en listaré a continuación las 4 etapas de esta enfermedad para que lo tengas muy presente y actúes inmediatamente si te identificas en alguno de los puntos.

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La retinopatía diabética tiene cuatro etapas:

  1. La retinopatía no proliferativa ligera. Esta es su etapa temprana, donde la enfermedad comienza a desarrollarse y aparecen los llamados microaneurismas. En general son pequeñas áreas de inflamación, parecidas a las ampollas y se presentan en los vasos sanguíneos de la retina.
  2. La retinopatía no proliferativa moderada. Conforme avanza la enfermedad, algunos de esos vasos sanguíneos que se encuentran alimentando la retina comienzan a obstruirse.
  3. La retinopatía no proliferativa severa. Como en todo avance, las cosas se van complicando, donde más y más vasos sanguíneos comienzan a bloquearse, lo que origina que la retina deje de recibir sangre. Conforme esto avanza, el cuerpo reacciona enviando señales para hacer crecer vasos sanguíneos nuevos.
  4. La retinopatía proliferativa. Llegado a esta etapa nos encontramos en el punto más avanzado del problema, en donde le cuerpo sigue enviando señales a la retina para alimentarse lo que causa el crecimiento de nuevos y más vasos sanguíneos, de ahí el nombre “proliferativa”. El problema radica en que estos vasos sanguíneos nuevos son anormales y frágiles.

    En este caso, es destacable subrayar que por sí mismos estos vasos sanguíneos nuevos no causan ningún síntoma o pérdida de la visión.

    El problema que es que presentan paredes muy delgadas y frágiles, en donde se expone al cristalino si llegaran a gotear sangre, ocasionando una pérdida severa en la visión o incluso resultar en ceguera.

Ante cualquiera de estos panoramas, es importante dirigirse a su médico y tomar las medidas preventivas o correctivas, ya que si bien la consecuencia es perder la vista, es importante que tengas presente que una operación puede evitar el problema.

De ahí la importancia de revisarte continuamente, porque de ello dependerá que conserves tu vista adecuadamente a pesar de la diabetes.

 

Cuidando nuestro corazón

Muchas son las acciones que realizamos diariamente los seres humanos, muchas también son las decisiones que realizamos durante el día y llegado el momento de descansar, nos vamos a dormir y listo.

Lo maravilloso de nuestro cuerpo es que mientras dormimos, varios de nuestros sistemas siguen prendidos y trabajando, ellos no descansan nunca porque de hacerlo nuestra salud se pone en peligro.

A veces no nos damos cuenta de ello y en general ni nos ocupamos siquiera de saberlo, vemos por ejemplo el caso del corazón.

El corazón tiene una masa muscular que recibe el nombre de miocardio y se conforma de un tejido muscular de tipo cardíaco.

Es justamente este tipo de músculo el que se encuentra trabajando de forma automática y no a voluntad como otros músculos de nuestro cuerpo, como los del pie o del brazo, por ejemplo.

Gracias a esta forma automática de funcionamiento es que no nos “ocupamos” conscientemente de poner a trabajar a esta maravillosa bomba, ella solita tiene sus propios reguladores.

El corazón tiene como función el bombear la sangre a todos los rincones del organismo.

Durante su recorrido, la sangre recoge oxígeno cuando pasa por los pulmones, circula hasta el corazón y después es impulsada a todas las partes del cuerpo.

Y nuevamente se repite este ciclo cuando una vez hecho el recorrido, la sangre queda sin oxígeno y es enviada nuevamente al corazón para que éste la bombee una vez más a los pulmones para oxigenarse y repetir el ciclo.

Esto lo hace una y otra vez durante nuestra vida y queda entonces en nosotros de cuidar de él, ya que es posible que nuestro corazón pueda colapsarse.

Varias son las enfermedades que puede padecer el corazón, siendo la principal aquella en donde se va estrechando o se van bloqueando las arterias coronarias y los vasos sanguíneos que suministran sangre al propio corazón.

A este padecimiento se le llama enfermedad de las arterias coronarias, en donde el problema se va generando lentamente con el transcurso del tiempo hasta colapsar en un infarto.

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Además de esta enfermedad, el corazón también puede presentar problemas en sus válvulas o puede no latir bien a causa de una insuficiencia cardiaca.

Existen también aquellas personas que nacen con algún tipo de enfermedad del corazón.

Ahora, ¿qué podemos hacer nosotros para mantener saludable a este importante órgano?

Lo primero es tener una dieta lo más balanceada posible, evitar el fumar y hacer ejercicio.

Una forma preventiva ante cualquier problema es visitar al médico para una revisión general.

Ya en consulta el médico podría mandarte hacer ya sea un electrocardiograma para revisar las fuerzas eléctricas producidas por el corazón, o un ecocardiograma, que mediante ultrasonidos estudia la parte anatómica del corazón, estas son las cavidades, válvulas, el tamaño del músculo cardiaco, el diámetro de la aorta etc. También sondea el movimiento de las diferentes caras o zonas del corazón.

De requerirse, a este mismo estudio se le puede incluir el doppler-color, en donde se calculan las presiones y los diferentes grados de las enfermedades de las válvulas.

La idea es no llegar a casos extremos como sufrir un infarto, por lo que verificar tus niveles de colesterol, aunado a buenos hábitos más la visita médica, será un apoyo importante para ese guerrero imparable que es el corazón.

 

Las enfermedades de nuestro tiempo

En cierto sentido, nuestros organismos no son muy distintos de los que tenían aquellos hombres que poblaron las cavernas y menos aún de los que vivieron hace diez o cinco siglos. Me refiero a que no hemos evolucionado al punto de tener un sistema respiratorio, una estructura ósea o unas capacidades sensoriales completamente diferentes.

Lo que sí hemos logrado en el transcurso de millones de años es desarrollar y afinar muchas de nuestras capacidades y también ampliar la comprensión de cómo funciona nuestro cuerpo, para encontrar nuevas y mejores formas de cuidarlo.

Una prueba de lo anterior es la forma en que hemos conseguido aumentar nuestra esperanza de vida, gracias a que hoy contamos con curas para enfermedades como la gripe, el sarampión o las infecciones del estómago. Ahora podrán parecernos padecimientos leves, tratables con la medicina indicada y reposo; pero en otras épocas fueron verdaderas epidemias, que diezmaron a muchas poblaciones.

Hoy ya no es tan sorprendente encontrar a personas que rebasan los 80 años. Sin embargo, tampoco podemos cantar victoria y decir que vivimos en una era libre de riesgos sanitarios. Las condiciones ambientales, el estilo de vida y hasta el manejo inadecuado de algunos tratamientos médicos han provocado que otras enfermedades cobren fuerza y se vuelvan auténticos retos para la medicina.

Estas son algunas de las enfermedades que tienen mayor incidencia en nuestra época y que seguramente constituyen un buen porcentaje de las preguntas ENARM (el Examen Nacional de Residencias Médicas):

Sobrepeso y obesidad

Son dos de las enfermedades que más afectan a los países desarrollados y en vías de desarrollo. El motivo principal de su incremento es el estilo de vida, que no deja tiempo para el ejercicio ni para la preparación de alimentos saludables. Ahí donde los trabajos y las tareas cotidianas implican pasar la mayor parte del día sentados o de pie, sin hacer mucha actividad física, y donde los breves recesos apenas dejan tiempo para la “comida rápida”, que sólo aporta grasas y carbohidratos, es donde se registran más casos de sobrepeso y obesidad.

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Diabetes

Aunque esta enfermedad se produce por una deficiencia en la producción de insulina y existe una propensión genética a padecerla, el estilo de vida al que nos referimos anteriormente también ha contribuido a que los casos de diabetes alcancen cifras alarmantes. La razón es que al ingerir cantidades excesivas de azúcares y al no tener la actividad física que permitiría consumirlas, nuestro cuerpo es incapaz de procesarlas y aunque al principio no se tengan deficiencias de insulina, éstas se presentan tarde o temprano, cuando el metabolismo se ve rebasado. El sobrepeso y la obesidad también aumentan las probabilidades de padecer diabetes.

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Trastornos del sistema nervioso

El estrés es un estímulo natural que nos alerta ante el peligro y nos dispone a reaccionar frente a él. Nos ha permitido sobrevivir durante millones de años; pero, de nueva cuenta, el estilo de vida que llevamos actualmente nos hace experimentar niveles excesivos de estrés. Lo anterior, lejos de ayudarnos a reaccionar mejor, altera nuestro sistema nervioso y causa daños generales al organismo.

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Enfermedades cardiovasculares

Entre las principales repercusiones fisiológicas del exceso de estrés se encuentran las enfermedades cardiovasculares. La mala alimentación, la falta de ejercicio y la obesidad también aumentan el riesgo de padecerlas.

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Bienestar para las futuras generaciones

Bienestar es una cuestión que debemos cuidar desde que somos niños, ya que estamos propensos a muchas enfermedades en la edad adulta, si nosotros las prevenimos desde pequeños podemos evitar muchísimas enfermedades y sobre todo evitar que nuestras futuras generaciones no padezcan todos estos tipos de problemas relacionados con la herencia, es por eso que en este blog te ayudaremos a mejorar las salud de los tuyo, teniendo una alimentación balanceada y rica en nutrientes, te daremos diferentes tips para hacer ejercicio, esto no se trata de tener un cuerpo escultural sino de tener un cuerpo saludable, la idea es tener ejercicio 30 min al día y sobre todo decirte que periodo de tiempo te tienes que checar para saber si el procedimiento es balanceado o tienes una descompensación en alguno de tus organismos.

SI necesitas información adicional, favor de acudir a un medico para que te otorgue y aclare tu caso, este blog es meramente informativo y ofrecerá información general que probablemente a ti esta información y documento no sea apto para tu salud, acudir a un medico especializado, por otro lado si necesitas que hablemos de algún tema en especifico, enviarnos un mensaje a hola@labcliazteca.com.mx; o en la pestaña de contacto aclarando tu duda y opinión y con gusto nos pondremos en contacto contigo.

Recuerda cuidarte para el bienestar de tu salud y de las futuras generaciones.

 

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